«Y cuando Abel Gance proclamó con entusiasmo en 1927: "Shakespeare, Rembrandt, Beethoven, harán cine... Todas las leyendas, toda la mitologÃa y todos los mitos, todos los fundadores de religiones y todas las religiones incluso... esperan su resurrección luminosa, y los héroes se apelotonan, para entrar, ante nuestras puertas" nos estaba invitando, sin saberlo, a una liquidación general.» (Walter Benjamin)
Desarticulando la pintura, ElÃas Santos comenzó por utilizar diferentes blancos sobre blancos (relación sobre la que los esquimales podrÃan escribir una enciclopedia), hasta llegar a una “Liquidación de existenciasâ€. Frase que dilucida el momento actual de la pintura y que, en un primer instante, podrÃa dar la impresión de que la galerÃa Adora Calvo (Salamanca) está saldando la obra de ElÃas, o que el autor pretende parodiar la actual exposición del Musac.
Blanco sobre blanco (recordando a Ryman) anegando los soportes desperdigados por las paredes de la sala (como fragmentos del olvido o de una explosión). Sin embargo, el blanco de estas superficies planas, aunque deformadas, desencajadas y vejadas, está sucio de oxidación, derrames y todo tipo de manchas que, finalmente, han sido interpeladas por pinceladas de color al modo de pruebas y palabras. GrafÃas superpuestas, una camiseta con la frase de marras y cuadros más pequeños okupados por esta “Liquidación de existenciasâ€, cuyo desarrollo purulento invade el espacio de la galerÃa. Y, al fondo, el estudio del artista dibujado sobre la pared soportando diapositivas que prolongan el concepto liberador de ElÃas. Proyecto que se prolongará en el tiempo a través de diversos objetos como “lugares de expresión, comunicación y autoconocimiento†abiertos a la intervención del espectador.
En la obra de ElÃas Santos se puede comprobar que no hay lugar para ironÃas, pero tampoco para tragedias (esta liquidación también podrÃa entenderse como una incitación a la masacre o al suicidio). Las propuestas de ElÃas suelen tender a la neutralidad, aunque en esta muestra se ha contagiado del virus pop. Las claridad nihilista de su pintura le habÃa llevado a una tierra de nadie, para escapar de ella ha tenido que reconsiderar sus fundamentos. Densa vacuidad de la que se recupera a través de proposiciones escritas, estampaciones, simulaciones y hasta merchandising, “diluyendo sus limitesâ€. Con esta redención pop ElÃas bosqueja y expele tanto abandonos como ausencias categóricas. Una liquidación de existencias que contamina sus esencialidades para abrirse a la constante provisionalidad fútil de la realidad mediatizada.
CARLOS TRIGUEROS










