Al caos visual ya no se le busca posibilidad de sentido, un contexto manipulado en el que las situaciones, las contradicciones y los malentendidos incrementan aún su complejidad interna. El misterio y la sensibilidad se convierten en tácticas de marketing, ya no hay lugar para la improvisación. Una crisis en el concepto de realidad y su incapacidad de reintegrarla en el continuo vital. El ser común se siente desplazado, no se implica en el acto de mirar. Pero los experimentos del arte, en ocasiones, intentan rescatar la mirada de la fe, buscando la vida en gracia. Como sucede en la sala de exposiciones de la Casa de las Conchas de Salamanca donde se pueden contemplar milagros en Seeing is Believing? / ¿Ver es creer?. Muestra comisariada por Molly S. Hutton y Juan-Ramón Barbancho presentan a dos artistas norteamericanos que se toman en serio las prácticas supersticiosas de la fe. Uno más centrado en los fenómenos, mientras que el otro los traslada a objetos.
Nate Larson además de fotografiar fenómenos paranormales de distintas tipologías: somatizaciones, apariciones y coincidencias en blanco y negro, los reconstruye. Como un investigador profesional de la fenomenología extraña plantea los casos reales e intenta recrearlos (o en su defecto inventarlos). Además de sus quince piezas mostradas podemos ver una divertida muestra de sus experiencias místicas contemporáneas en http://zonezero.com/EXPOSICIONES/fotografos/larson/indexsp.html
Por el contrario, Will Shank fotografía emanaciones sobre distintos objetos, preferentemente pétalos de flores. Desde la Virgen hasta un santo, incluso el papa Juan Pablo II, aparecen sobre la superficie, como un negativo fotográfico. Lo que nos lleva a Fox Talbot, padre de la fotografía cuyos primeros experimentos consistieron en reproducir un herbolario con la luz. Shank utiliza alguno de estos métodos primigenios para trasladar la imagen al objeto, posteriormente fotografía el efímero milagro, o bien se construye un relicario que lo contiene.
Finalmente sucede lo que TMori planteaba en su proyecto de 2001 Actos de fe: «La tecnología ha robado a la fe la capacidad de creer. Lo que antiguamente eran actos religiosos cotidianos, deseos vendidos al humor de un dios, ahora son órdenes cumplidas instantáneamente. Las voluntades no correspondidas han encontrado solución en los avances de la ciencia. Confiamos en nuestras extensiones y constantemente la fe depositada en ellas es complacida. Los fenómenos de naturaleza mística se transforman en momentos domésticos. Pero siguen existiendo sujetos omniscientes que manipulan.» Luz que incita a estos valerosos investigadores a desafiar los límites para adentrarse en zonas, temporalmente autónomas donde moran las creencias, jugando con la credulidad o la ironía del espectador.
CARLOS TRIGUEROS










05.10.07 @ 12:31