Existe en la historia, y las subastas de arte un culto desmedido por los grandes, cuando contemporáneos desconocidos consiguen en alguna de sus obras cotas mayores de calidad. Esto sucede en la exposición que Caja Duero ha planteado en San Eloy, “Arte Moderno en Portugalâ€. Procedente de la colección del Museu Nacional de Arte Contemporánea, en el Museu do Chiado, se exhiben obras de los dieciséis artistas más relevantes en el inicio de la Modernidad en Portugal. Modernidad que no hay que confundir con modernismo ni con arte contemporáneo, ésta tiene sus orÃgenes a finales del siglo XIX y concluye en los inicios de los años setenta del pasado siglo. Comenzando en Portugal durante la primera década del siglo XX e un paÃs enclavado en los defectos sociopolÃticos del siglo anterior. Pero, gracias a los medios de comunicación y las mayores capacidades de viaje que se consolidaban en los albores de este siglo los artistas portugueses pudieron adherirse a este movimiento internacional. La punta de lanza de la Modernidad fue el movimiento de las Vanguardias que tuvieron gran repercusión en la intelectualidad de este paÃs.
Los autores portugueses expuestos son contemporáneos a las vanguardias aunque no tuvieron la fortuna de ser nombrados en la escena internacional tienen una calidad innegable. Lo que más destaca de la exposición es la pulcritud de todas las obras. Aunque quizá no fueron los iniciadores de cada uno de los ismos con los que trabajan, quizá no tuvieron que sufrir las inseguridades de quien, poco a poco, va perfilando un estilo artÃstico nuevo, éstos aprendieron muy bien la lección. Parece que cada autor aplica las premisas de un estilo determinado, de modo que nos encontramos con todos los ismos representados por artistas del Portugal de aquella época, aunque algunas piezas llegan a superar los parámetros del arte actual. Una exposición muy recomendable para el conocimiento de este movimiento internacional en general que ayuda a desentrañar un saber hacer de nuestro paÃs vecino que continúa en las producciones de sus artistas actuales: una gran elegancia, pulcritud, sutileza y constancia, aunque en ciertos momentos pueda parecer frÃamente estudiado y calculado sin dejar paso a la improvisación o el error.
Carlos Trigueros









