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Últimos días para ver, y disfrutar, de la exposición colectiva del verano Idilio en las salas de Patio de Escuelas, hasta septiembre el resto en DA2. La selección idílica que se encuentra en las salas de la Universidad viene a ser una síntesis concentrada de lo que se puede contemplar en el Centro de Arte. Si hay nombres que se repiten en ambos espacios quizás sea menos claro el hilo conductor en los primeros. Las estrellas del lugar son Wolfgang Tillmans y Paul Morrison, que si bien son piezas menores en su carrera sirven para dar relevancia a la selección. Pero la sorpresa proviene de Jurgen Von Dückerhoff encargado de borrar fotografías impresas reescribiendo su mensaje hacia una realidad de ciencia-ficción crítica con lo que supuestamente mostraba la imagen original y el plano de mental de Alex Campoy.
El recorrido idílico comienza satisfactoriamente con el cortejo charro a una sobria japonesa, de Kaoru Katayama. los paisajes pictóricos realizados en patchwork de Rowena Dring, que también están en la otra sala resultan originales aunque con demasiados retales. Del vídeo siguiente mejor pasar, impresionante el cuadro de Glen Rubsamen que rompe las barreras entre pintura y póster, entre hortera y arte con mayúsculas, llenando al espectador de dudas ante las certezas de que es arte. Dudas que se transforman en pasión y divertimento ante otra manera de ver el dibujo, borrando, del ya nombrado Von Dückerhoff. Félix Curto continúa sorprendiendo con sus reciclajes pop, tanto de la iconografía como en las relecturas de la historia de esta cultura. Sin embargo, la obra de Pablo Alonso no acaba de cuajar plásticamente respecto a otros trabajos suyos. De Tillmans interesa ver cómo establece las relaciones entre la fotografía y el espacio de exposición, para pasar al dúo Auer y Jurczak que organizan una acumulación pueril de los dibujos de cuaderno de instituto. Y el siguiente vídeo no cumple con sus expectativas, o la descripción de los comisarios.
En el recorrido de la sala del Centro de Fotografía tenemos un simpático vídeo de Peter Land y las magníficas fotografías de Ángel Marcos, con las que es sencilla la identificación personal, cuya serie continúa en DA2. En el centro de la sala se halla la simpática, a la par que inquietante, obra de Jorge Pineda, comprada por el DA2 en la última edición de art/salamanca. Angus Fairhurst muestra unas desconcertantes fotografías, que funcionan por sí mismas pero que han sido reticuladas e intervenidas con materiales plásticos. Muy interesante la obra de Campoy, parodiando los “mapas mentales” de Ackermann (exhibido en DA2), al establecer su propio mapa del metro sobre un fondo negro donde bailan espumarajos blancos. Sin interés aparente el vídeo que continúa y, cerrando la muestra, un cuadro de Paul Morrison, que traiciona su propuesta minimalista atiborrando el lienzo de elementos decorativos.
Carlos Trigueros










