Búsqueda blog.com.es

Archivos de: Marzo 2007

Desde los infiernos domésticos

por tmori @ 14/03/07 - 16:27:17

HugoAlonso by TMori

©TMori

Cada vez vemos más frecuente la contaminación de los géneros audiovisuales en el arte. La baja cultura asciende de categoría. De este modo hemos podido contemplar a finales de los noventa el ascenso de la cultura techno, anteriormente del cine y el rock, y actualmente del videoclip y los subgéneros cinematográficos, como el gore y la serie B. Un claro exponente es Hugo Alonso, que expone hasta finales de marzo en el DA2 y en la galería Adora Calvo.

En su primera muestra en Salamanca, la exposición “Una realidad otra” en la Capilla de Fonseca durante 2003, presentaba escenas cotidianas de su familia con ese impecable toque fotográfico que convierte el dibujo en realidad. Interiorizando esas reproducciones de la realidad inmediata comenzó a construir sus propias realidades cargadas de monstruos orgánicos e invasiones televisivas. Un enfrentamiento entre los conceptos de "realidad" y "figuración" amalgamando secuencias narrativas de distintas imágenes, tanto en un impecable dibujo con aerógrafo (blanco y negro) como en sus vídeos de mutaciones fotográficas. En ambos medios sus conceptos de partida son los mismos, la carne y sus disfunciones a través de los medios de comunicación. Sus protagonistas, la imagen electrónica y los monstruos.

Los dibujos de Hugo aparecen como escenas historiadas que encierran tramas a veces de difícil desarrollo, como un cómic, o “story board" de una película, desplegado sobre la pared a 100 x 70 cm viñeta. Escenas que en ocasiones sobrepasan los márgenes de la imagen sobre el papel. Se halla en un juego de verosimilitud fotográfica con incursiones de lo extraño hasta lo repugnante. Pervirtiendo la naturaleza de un monstruo distante, abstracto o intocable. Pero en sus dos piezas audiovisuales va más allá, se puede observar como sus propuestas formales evolucionan de la ficción hasta su disolución nihilista. Una confluencia de situaciones paradójicas y esperpénticas con cierto regusto entre Samuel Beckett y Chris Cunningham.

El espectador medio podría identificarse con estas escenas, “es como algo que había pensado antes”. Hugo Alonso presenta situaciones que pendulan entre diabluras y juegos (de tocador y cama) con una enrarecida intención cáustica que puede llegar a parecer a algunas mentes bien pensantes de abierto matiz obsceno. El gran desarrollo que alcanza en la elaboración de las amenazas que invaden la cotidianidad testimonian el horror a la condenación mediática. La lujuria aparece exhibiendo las vergüenzas femeninas atacando desde el televisor, el objeto de deseo se transforma en peligro. El pecado adopta un formas orgánicas repelentes que se apoderan del salón, el cuarto de baño, el dormitorio desarrollando una auténtica demonología del hogar, que da más miedo que cualquier engendro mitológico. Aunque muchos de estos engendros aparecen bajo un aspecto ridículo para que los espectadores se convenzan de que es una estupidez servirles. Monstruos que parecen generados por una mentalidad católica donde se procura destacar la conciencia viva del pecado, el temor a la condenación y la necesidad del arrepentimiento.

Al igual que en los Caprichos de Goya donde los contrastes entre la exploración festiva y los sucesos dramáticos, misterios y alucinaciones, Hugo intenta sacar a la superficie las lacras de la sociedad mediática para que cada cual se forme idea de su monstruosidad. Aún así sus prácticas están más sincronizadas con las nuevas tendencias europeas que con las subjetivas corrientes españolas.

Carlos Trigueros


 
 

Espacios para el sexo

por tmori @ 10/03/07 - 03:34:17

LarrySultan_TheValley por TMori

©TMori

Larry Sultan es el epílogo de la Mascarada. Programado para este monográfico por razones de espacio no pudo ser expuesto en sus fechas, por lo que lo hemos podido disfrutar desde enero hasta el mes de abril en el DA2. La exposición ‘The Valley’ consistente en cincuenta y tres fotografías realizadas desde 1999 en espacios habitados de San Fernando Valley (Estados Unidos). El denominador común de todas estas viviendas es que son alquiladas para la filmación de películas pornográficas, y las fotografías han sido tomadas durante estos rodajes.

La estrategia es perfecta, disfrazar de morbo un espacio para volcar la lujuriosa imaginación del espectador. Ya que aunque el motivo son los paisajes, quien mira busca las figuras y sus abalorios, incluyendo objetos que casualmente están por allí pero que el contexto les otorga alguna perversa función. En muchas de estas imágenes se muestran los actos sexuales censurados por las arquitecturas circundantes, un sin fin de miembros desperdigados. Pero al edificio también se le une sus habitantes ocasionales en momentos de pausa, o las actividades del equipo técnico fuera de cámara, que observa la escena como si fuese una operación.

Tanto realismo oculto rebulle en la cabeza del mirón ocasional parándose en esas imágenes donde el decorado se hace palpable. Enormes telones fotográficos de fachadas o de paisajes que actúan como fondo de las grabaciones en los estudios.

Estas fotografías son realidad camuflada que esconden el meollo del asunto. Tras un mobiliario y decorados altamente horteras aparece la mirada globalizadora del consumismo americano y el desmesurado deseo de apariencia se ve en el objeto inicial de las imágenes, el espacio contenedor. En esta Disneylandia del amor, la realidad del mal gusto tras las bambalinas (en ocasiones más real que lo real), funciona un simulacro como el que sugería el recientemente difunto J. F. Baudrillard. No se trata de una interpretación falsa de la realidad, sino de ocultar que la realidad ya no es la realidad y, por tanto, de salvar ese mismo principio de realidad. Por lo que para distinguir lo real de lo ficticio en estas escenas fotográficas se necesitará una exploración de las imágenes, comparando indicios que muestren lo real al momento de ocultarlo. (Una estrategia teórica para tomar distancia respecto a los asuntos morbosos y censurables). Aunque no es posible ocultar la gran admiración estética que producen esos cuerpos revueltos al interpretarlos como una “performance”, una obra de arte en sí misma integrada en sus particulares espacios de exhibición, las casas en The Valley.

Carlos Trigueros

Pie de página

El contenido de esta web pertenece a una persona privada, blog.com.es no es responsable del contenido de esta web.