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Archivos de: Diciembre 2006

Ideas para la fiesta de fin de año (o ¿por qué hay que llevar algo rojo?)

por tmori @ 29/12/06 - 18:49:48

LeighBowery

tmori@ono.com

Leigh Bowery es la perla deforme de la cultura club del Londres de los ochenta y noventa. Fallecido en 1994 fue un activo habitante del underground de la moda y la performance, que no consiguió su esfericidad plena. Figura narcótica cuya obra se basa en un juego de confusiones, tanto de género (como hetero, gay o hermafrodita) como la personal (su hermana, incansable colaboradora, la presentaba como su mujer), su obra supera toda contradicción.

Este antifaz de ambigüedad es una parte indispensable del traje de un arlequín contemporáneo como Leigh Bowery. Pero detrás de sus múltiples máscaras hay una seria investigación sobre la elegancia anárquica, la cultura del club, el frikismo, el garbo y la moda. Ideas que defendió y por la que luchó… mediante fiestas. La orgía de guardarropía de sus presentaciones, actuaciones y vídeos suponían un jarro de agua fría para las modernas de la pose, de ahí que se haya convertido en inspiración, ejemplo y patrón para los Galiano y Gaultier de turno. No sólo rivaliza con ellos en el uso dadaizado del atuendo, o disfraz, sino que también en su puesta en escena, su música y su vida como arte se afirma con más fuerza y de manera impactante a través de las fotografías y vídeos expuestos en la horquilla del DA2 dentro del programa Mascarada.

La noche vieja constante tenía lugar cada jueves en el club londinense Maximus con sus provocadoras genialidades. Ejecutando permutaciones, aparentemente caóticas en estructura, contenido y forma, a partir del concepto de poner tela sobre el cuerpo, amalgamaba distintas corrientes estilísticas (en ocasiones, nunca imaginadas). Convertía el pelo en esmalte, construía plataformas asimétricas para enormes botas, coloreaba la piel, desenvolvía o abreviaba el porte, se engalanaba como si de un polichinela se tratase, etc.; no importaba lo bueno que fuese el mensaje, era imprescindible el signo trasgresor. En ese sentido, muchos de los atuendos que proponía son muy útiles para entender el desarrollo la máscara y el género en la cultura electrónica actual.

La gran exposición de este creador de tendencias subterráneas cuenta con algunas de sus vestidos en maniquíes, multitud de vídeos de sus fiestas performances y con las magníficas fotografías de Nick Night, Fergus Greer y Bruce Bernard. El trabajo de Nick Night y Fergus Greer consigue contextualizar y dar en su justo valor la ropa de este artista. Con estética y profesión de fotografos de moda, reciclan las estrategias comerciales para afianzar las vertiginosas propuestas corporales de Bowery. Estas fotos encuadran a un antimodelo en constante mutación de la fullería y el michelín, de la goma y el látex, de las pelucas con sombreros histriónicos, de la desproporción y el eclecticismo y, sobretodo de la divinidad glam de la noche. Por otro lado, fotografiado por Bruce Bernard su pesado cuerpo desnudo y su rostro se convertían, como "máscara viva", en canon del exceso para el pintor Lucian Freud. Al que homenajeó Bowery con un paño realizado en patchwork con sus trapos de limpiar pinceles en su pieza "Freud-Hitler".

Desgraciadamente esta exposición es una "máscara de muerte", el canto de cisne de un genial artista de finales del siglo pasado que, sin duda, influirá en el presente.

carlos.trigueros@gmail.com

Para ver sobre Leigh Bowery en: www.LeighBowery.com


 
 

Neo-mascaradas barrocas

por tmori @ 23/12/06 - 18:12:26

Las obras de Yinka Shonibare y Ulrike Ottinger son las indiscutibles representantes de la Mascarada organizada en el DA2 hasta el ocho de enero. Aparte de ser las imágenes que protagonizan la cartelería, portadas de publicaciones y demás merchandising de esta macro exposición, tienen en común que en su trabajo desarrollan el encuentro entre personas burlescamente disfrazadas desde una perspectiva neobarroca. Son clave y nexo en un programa que, como un botón charro, se expande desde su antecesor “Barrocos y neobarrocos” hacia un futuro que va cerrando las puertas de la rocalla en el arte contemporáneo. Una programación cultural acorde a la barroca ciudad en la que habita.

La pieza videográfica “Un Ballo a Maschera” de Yinka Shonibare pone en escena la teatralidad veneciana de las máscaras aristocráticas al estilo del siglo dieciocho. Una compleja danza cortesana donde el disfraz esconde las rivalidades frente al rey, que acaba muerto por un disparo de una de sus compañeras de baile. Aunque, acto seguido, revive para continuar la farsa. El alto esmero de los danzantes por su ocultación y la forma en que la agresión incide en la dinámica del baile permiten observar las complicidades de poder que la nobleza históricamente pone en juego para su protección y autoafirmación. El asesinato surge como un momento de éxtasis que es absorbido por la multitud e incorporado a la misma mojiganga. Un carnaval de las artes del engaño y la traición, en el cual cada uno aparece con la máscara del otro.

La otra fiesta pública, con disfraces ridículos y enmascarados, es la de Ulrike Ottinger con “Freak Orlando”. Sus películas y fotografías tratan de ritos performativos y conflictos de identidad desde la diversidad de personalidades ocultas en grados que no suelen encontrarse en la vida real. Estos límites abiertos confieren a su cine cierta teatralidad de espíritu revulsivo, gusto por la experimentación y juego con la cultura, donde los actores adoptan un avatar de si mismos que les permite desplazarse libremente por las diferentes tramas narrativas. La idea de máscara cobra nuevas formas aquí, donde además de camuflar las identidades, da vida a las metáforas que describen la esencia del poder de los prejuicios sociales en una realidad irónicamente construida.

En la liberación de los marcos institucionales de lo cotidiano, o lo que históricamente se ha dado en llamar Carnaval, y donde la extravagancia, el desequilibrio y la tensión son protagonistas, los desenlaces suelen ser extasiados o violentos. Repasado las fuentes de la palabra máscara se observa que del concepto de bufón, en su etimología árabe como maskharah, a fantasma, de la palabra latina mascas, hay un paso. La declaración del enmascarado por la libertad individual y colectiva no sólo aporta diversión sino que, a su vez, la farsa puede esconder la posibilidad de cualquier crimen.

carlos.trigueros@gmail.com

Yinka+Ulrique4
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Autorretratos neobarrocos

por tmori @ 22/12/06 - 19:23:38

Dentro de la gran exhibición de arte contemporáneo del DA2 llamada Mascarada se encuentra una retrospectiva individual, de nombre Pathos, con la obra más representativa del portugués Vasco Araujo. Por un lado una habitación pintada de azul con multitud de imágenes de personas (el artista disfrazado) al estilo del siglo XVIII portando abanicos. El abanico, aparte de su uso ventilador, es utilizado como un velo que cubre la cara y puede generar, en su movimiento y posturas, un sistema de comunicación codificado. La disposición de los retratos en la sala así lo indican, ya que cada señal de su porte es nombrada en el marco. Dinámicas de persuasión y disimulo. El sofisticado lenguaje del abanico como incitador vanidoso de juegos de simulación cuyo poder es el encantamiento y la seducción en las horas de calor.

En el pasillo y la sala siguiente se exhiben cómodas de cristal con maquetas de bailes de salón realizadas en plastilina. Estos bailes barrocos, sus puesta en escena y sus vestimentas son convertidos en artículos de admiración y colección. Finalmente, y en diferentes salas, tres piezas de vídeo en torno a la interpretación de la ópera. En estos vídeos, trabajando como un psicoanalista, descubre las sutilezas bajo las qué se oculta el verdadero material de los testimonios.

Araujo genera su obra desde la decadencia de la aristocracia y sus costumbres. Una sociedad con códigos culturales muy cerrados por la deformación de sus propias tradiciones. El extremado refinamiento obsesivo y la elegancia reglamentada parten del auge de la rocalla del siglo XVIII. La artificialidad, el lujo y la superficialidad radicalizada como oposición histórica ante la sociedad burguesa de la eficacia, de la productividad y del trabajo. De ahí que, en la propuesta de arte como vida de Araujo, éste observe el melodrama del artista, su esteticismo, escándalo y pose como patrón. Sin embargo, el uso de sí mismo como actor/actriz en alguna de sus tragedias operísticas, genera un autorretrato hedonista regocijado por su semblante cortesano, víctima melancólica de amores escabrosos. El arte y sus artificios como refugio frente a la sociedad actual.

En otra sala del DA2, podemos contrastar el hedonismo barroco con los autorretratos sobre las contradicciones femeninas de Irene Andessner. La artista se disfraza de mujeres históricas rectificándolas en el remate inferior de dicho disfraz, de ahí que su exposición se componga de dípticos sobre el mismo personaje, uno en forma de retrato y otro de cuerpo entero. Una redundancia que desinfla la obra de misterio para convertirla en parodia de si misma. La sensación al salir de su muestra, a diferencia de la de Araujo, es la de “que señora más pagada de sí misma y que poca gracia tiene.”

carlos.trigueros@gmail.com

Araujo+Andessner
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¡Que sus deseos se hagan realidad!

por tmori @ 18/12/06 - 22:30:41

El coreano de 38 años, formado artísticamente en Londres, Yeondoo Jung se muestra al final de la Mascarada del DA2. En la segunda planta, en la más recóndita de las salas. Escondido, como el mago de la lámpara, o como un secreto benefactor, su labor consiste en mostrarnos diapositivas de personas que logran encarnar sus más íntimas codicias. Bajo el titulo "Bewitched" (encantado o embrujado) este artista hace realidad las ilusiones de gente corriente a través de sus fotografías.

Yeondoo Jung logra que los deseos más íntimos se hagan imagen, ya sea consiguiendo ser un gran deportista, un inteligentísimo sabio, un gran artista, que no en realidad (pues tras la fotografía todos siguen con su vida). Un trabajo sencillo que permite integrar al visitante imaginando sus propios anhelos. Aunque afloren las frustraciones. Tanto como la imposibilidad de encontrar la belleza perfecta, la necesidad de diferenciarse del entorno gracias a una ascensión social, el deseo hecho realidad, puede llevar a una insatisfacción constante, ya que siempre existirán anhelos más allá de la realidad en que se vive. Ahí radica la verdadera ilusión, una constante potencialidad improbable. Ya que una frase tan positiva como “que sus deseos se hagan realidad” pueda convertirse en maldición. O como se dice sobre el deseo en el camino del Tao “No hay mayor maldición que el deseo; no hay mayor miseria que el descontento; no hay mayor enfermedad que la codicia; pero el que se conforma con lo que posee, siempre será rico.“

Recordándonos a los anuncios de adelgazamiento, crecepelo o medicamentos, Yeondoo presenta un antes y después. La persona en su realidad cotidiana y la misma inscrita en su aspiración. En su representación estas intimidades resultan artificiales, ya que lo que sus soñadores nombran como utopía (más dinero, más fama, extravagancia, etc.) son motivaciones construidas por una sociedad capitalista. Los modelos de ideal personales cuajan a partir de la seducción canónica de los medios de comunicación. Estas transformaciones de la realidad resultan crueles al compararse el después con el antes, ya que detrás se intuye que los sueños inalienables son estandarizados por la esfera social.

En estos días, en los que todos los niños, y mayores, merecen que sus sueños se hagan realidad, apoyamos a Yeondoo Jung en su titánica empresa de mago de lámpara y suspiramos, al igual que el foro de Mariah Carey: “Desearíamos que dejaran en constancia vuestros mejores deseos para el próximo año 2007, para ustedes, su familia, sus amistades... con la ilusión de que puedan convertirse en realidad.” Porque sin deseos, sin anhelos, sin objetivos, no se puede vivir. Aunque, recomendación, no ansíe tanto y busque, que delante suyo está la ocasión.

carlos.trigueros@gmail.com

Yeondoo
tmori@ono.com

El arte como regalo navideño

por tmori @ 09/12/06 - 22:42:55

La feria de arte contemporáneo “art/salamanca'06” parte de la Mascarada, lema artístico de la temporada otoño-invierno en la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, para posibilitar al público la adquisición del arte más nuevo. Si bien la pasada edición de art/salamanca condicionó las obras a un tema, cómo es la ciudad que obligó a empapelar homogéneamente de fotografías sus paredes. En esta edición el tema, además de ser más abierto, sólo influye en una obra por galería generando una exposición dentro de la gran muestra ferial. Al menos, la radicalidad del año anterior sirvió para despejar el fantasma de la caspa de Arcale, que ha volado a la ciudad ladrillo, Valladolid.

Tomando la medida de la feria por las obras del tema común podemos repasar esta troupe de enmascarados comenzando con la artista de mayor relevancia contemporánea, como es Orlan (Galería Adora Calvo) con una de sus propias metamorfosis entre mujer girafa de Zimbabwe y mujer europarisina. A la inversa, enmascarados sin rostro como la serigrafía de dos anónimos con oreja, uno, y nariz el otro de John Baldessari (Galería La Caja Negra) y una procesión de una multitud de rostro blanco que propone Virginia Frieyro (Galería María Llanos). Más personalidad tiene la cara dorada y pánfila de un enamorado de la luna modelada en grés por Xavier Toubes (Galería Marisa Marimón), pero aún más gracia tienen las nueve posibilidades de “Máscaras de Fierabrás” en acrílico que Marta Sena (Galería Cubo Azul) exhibe. Saliéndonos del cuadros podemos contemplar al muñeco-conejo atrapado dulce y angustiantemente de Susanne Thermlitz (Galería MCO). También atrapada, pero por cartones infestados de volutas, está la niña de medias blancas presentada por Jorge Pineda (Galería Raquel Ponce). Moviéndose hacia la congoja enmascarada, el Roupon voluptuoso de Vázquez Mourelo (Galería Artis), remedio ludico contra la peste. Otros flecos del miedo son los del ruidos videográficos escenificados pictóricamente mediante iconos del cine por TMori (Galería Benito Esteban). Muy cinematográfico es el díptico fotográfico pictoricista en clave de Lynch de Xosé Artiaga (Galería Caracol), al igual que en clave de ficción, el suicidio representado por Florence Vaisberg (Galería Sicart). Cambiando de argumento fotográfico, Roland Fischer (Galería Carlos Carvalho) nos presenta una magnífica imagen de la catedral vieja como muro, igual de impresionante que la fotografía de los zorros luchando entre sí en medio de una cacería fotografiada por Manolo Bautista (Galería Siboney). Cecilia Costa (Galería Pedro Oliveira) nos presenta algo tan sencillo como carboncillo sobre papel que produce una angustiante visión de la falsedad en las relaciones humanas. También con carbón, pero más explicito, es el emperador títere de Pereñíguez (Galería Rafael Ortiz). Entrando en políticas, PSJM (Galería Espacio Líquido) exhibe la doble vida de George Soros, benefactor y suministrador de armamento, o una imagen sobre el gozo en la guerra, exhibida en DA2, como máscara de Michael Najjar (Galería Fernando Silió). Otra de las protagonistas de la exposición del DA2, Irene Andessner (Galería JM), se trasviste histórica y fotográficamente en un museo. Finalmente Rafael Agredano (Galería Tomas March) y Ángel Marcos (Galería Trayecto) presentan fotografías de, literalmente, enmascarados el primero un neo-clown y, el segundo, una participante en alguna sórdida orgía, mascarada.

Debido a la inexistencia de arriesgadas propuestas conceptuales se observa en art/salamanca una apuesta por la plasticidad del arte. Pero la pintura, que ha regresado a estas paredes, ha cruzado una línea sin vuelta atrás. En el arte mostrado no existe una búsqueda de la belleza como tal, ni siquiera la figuración intenta reproducir la realidad, ni es exclusivamente la creación de formas. No son demostraciones expresivas del espíritu romántico y existencial del pintor, sino que la imagen digital está en la base de la mayoría de estas prácticas pictóricas. El artista ya no parte del lienzo en blanco, la imagen ha sido anteriormente transformada, bien desde fotografías, vídeos o bocetos, en el ordenador y reproducida con técnicas pictóricas. Las distancias entre gremios se han acortado, ya no podemos hablar de pintores, fotógrafos o escultores, se han convertido en artesanos de la imagen binaria, unidos por la máquina, que exportan su oficio a formatos del mundo físico. Todo está pensado antes de reproducirse, si los miramos a través de rayos X no nos encontraríamos con las indecisiones y errores ocultos que tienen los lienzos de Goya o Velázquez (salvo contadas excepciones). Pero la gracia de la obra reside en su capacidad de seducir, para bien y para mal, de producir en el espectador una conmoción, experiencia sensible duradera.

Resulta muy aburrido ver cientos de obras de arte si no se ve uno integrado en ella. O sea, si uno no la mira pensando cómo quedaría en su propia casa, sin especular sobre su precio. Como comentaba a este periódico hace unos días TMori, “coleccionar arte es muy sencillo, y no tan caro como se piensa”. Las Navidades están a la vuelta de la esquina y que mejor que ser originales a la hora de obsequiar y obsequiarse arte contemporáneo. Según palabras del señor alcalde, esta es una feria que ayudará a confeccionar las listas para los reyes magos. Según se crece se cambian los clicks por caballitos forrados de sellos. Evidentemente es un pequeño lujo pero el comprar zapatos o ropa de marca también lo es, y más efímeros. Por este motivo la mayor parte de galerías tiene opciones muy asequibles, tanto para los bolsillos como para el espacio que se puede disponer en un apartamento. Por un lado, algunas galerías tienen sistemas de suscripción de tal modo que con una periodicidad determinada se va ingresando una cuota a medida y al final tienes una obra de arte. Por otro, están las llamadas “obras B” (serigrafías, fotografías más pequeñas, bocetos, etc.), baratas por tener una mayor tirada que el original único. Y que no están en las paredes de los stands, sino en las carpetas y el almacén de la feria. El valor de estas obras no reside en si es copia u original, si está realizada con tal o cual material (eso es puro fetichismo comercial insensible). Muchas veces, para el disfrute personal no es necesario comprar obras únicas, aunque sí particulares. “¿Y la clase y gusto que da vestir con arte las paredes del hogar?”

Sin embargo, el gran error de esta feria ha sido su promoción, ni para dentro, ni para afuera. En prensa ha sido muy bien cubierta en los medios locales, sin embargo no ha tenido ninguna incidencia en los nacionales (ni siquiera en sus suplementos culturales) sólo a través de carísimos anuncios en dichos suplementos. Por otro lado, la multitud de visitantes que ha tenido esta ciudad en estos días ni se han enterado de la existencia de la feria, apenas existía ningún tipo de cartelería en las calles de la ciudad. De haberse enterado muchos de estos visitantes se hubiesen acercado al menos para resguardarse de las tormentas de aguanieve y haber respirado su aire optimista. En este su segundo año art/salamanca ha evolucionado como un proyecto firme sobre el arte de hoy y con su consolidación el año que viene podremos mirar al futuro, y más allá.

carlos.trigueros@gmail.com

art-salamanca_06
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Soldados del amor

por tmori @ 01/12/06 - 21:26:02

Dentro de la multiplicidad de puntos de vista de la máscara que propone el centro de arte DA2 pasamos de las orgías políticas, Larry Fink, y la representación de la violencia, Charlie White, al juego de la guerra, desde dos conflictos actuales.

El trabajo en fotografía y vídeo de Michael Najjar, y su serie Información y Apocalipsis, nos recuerda a los apuros domésticos de la película (y después serie) M.A.S.H., del recientemente fallecido Robert Altman. Los ocios y divertimentos de un campamento americano durante la guerra de Corea, ahora en el escenario de la guerra de Iraq.

Diferentes soportes para señalar la máscara del simulacro televisivo, que permite alejarnos de la guerra y disfrutarla como un entretenimiento más. La ocultación de los hechos violentos parece reforzar su veracidad, ya que las manipulaciones secretas, por nuestra tradición televisual, parecen más reales que lo real. Al mismo tiempo, sus fotografías son alegorías al descanso del guerrero en sus nirvanas bélicos. Sus parejas, de razas exóticas (como siempre lo son los países invadidos por occidente) parecen indicar la sumisión sexual del pueblo asaltado. Una amabilidad esclava que esconde el odio de una guerra de exterminio. La dulzura de estas imágenes cuestionan, por parte del vencido, la lucha del vencedor cuando realmente lo que quiere es reposar con su víctima. Sexo perverso el de la guerra, que viola cualquier derecho privado.

Por otro lado, en Palestina e Israel, la táctica del terror preventivo, que evita todo acontecimiento por ser en sí una tensión constante, no invalida la cotidianidad de sus víctimas potenciales. Pavel Wolberg parece decirnos que el carnaval puede coexistir con la guerra. Aunque los ciudadanos desaparecen cuando aparecen los soldados, acaban volviendo cuando estos, con su permanencia, se integran en el mobiliario urbano. La antinomia del camuflaje, niños y parejas disfrazados, sin pasar inadvertidos, potenciales dianas pintorescas que los combatientes parecen no tomar en cuenta. Enmascarados en la guerra, mientras el miedo les cambia, moviéndose discretamente en su entusiasmo para evitar cualquier interferencia.

Al igual que al disminuir la censura freudiana los materiales del inconsciente tratan de penetrar en la conciencia disfrazándolos para que parezcan inocentes, en estas imágenes no se observa ni que los autores estén a favor ni en contra de la guerra. Sus representaciones placenteras en medio del conflicto parecen contradecir la visión de lo bélico como un edén insólito que blanquea lo sucedido. Ya que estos soldados (del amor) no tienen ni necesidad, ni enemigo, ni finalidad, más que la que imponen sus políticos. Como nos previene Baudrillard, “Hay algo de terrorífico en el hecho de que este orden mundial virtual pueda hacer su entrada en lo «real» con tanta facilidad.”

Carlos Trigueros

najjar+pavel_Soldados-del-a
tmori@ono.com


 
 

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