Finalizado el octubre de Explorafoto 2006 en el centro de arte contemporáneo DA2 podemos continuar visitando diferentes mascaradas hasta enero. La famosa artista inglesa Sam Taylor-Wood presenta una hiperbólica versión de la máscara: fotografías de actores famosos llorando. No entramos en por qué no hay actrices, quizás por la frase: “los hombres duros nunca lloran”, y los retratados en más de un momento han sido hombres duros. La fantasía erótica, según Ovidio, es que estos actores se enamoran, tienen éxito y dinero, pero también lloran. El fundamento de su personalidad pública consiste en reír y llorar. Lloran en los cumpleaños, en los recitales, en los partos y en las bodas. Pero no es lo mismo ver llorar a Gabriel Byrne que a Manuel Gil. Aunque es curioso que cuando Sam Taylor-Wood les pide llorar de verdad ante una cámara la mayoría de estos actores se tapa la cara.
¿Qué es lo que necesitan ellos, que han representado los mayores dolores, para llorar? Podríamos responder con una cita de Cioran: “El límite de cada dolor es un dolor aún mayor”. Aunque Ovidio aconseja que en una conquista amorosa “también son útiles las lágrimas: con lágrimas conmoverás al diamante; procura, si puedes que ella te vea las mejillas húmedas”. ¿Qué hay de verdad en tantos llantos? Sus dramas verdaderos son una incógnita y provocan la curiosidad y el morbo. Esa es la baza que ha ganado Sam Taylor-Wood, conseguir intrigar con sus imágenes recurriendo a personajes que todos conocemos. Como ponía en una tumba de Nueva Inglaterra, según la Wikipedia, "Las lagrimas más tristes que se lloran sobre las tumbas son por las palabras que nunca se dijeron", ¿qué palabras aún no han llegado a decir éstos a los que tanto hemos visto hablar y llorar?
Los famosos parecen bipolares, o los vemos exultantes de alegría o escondiéndose en sus horas dramáticas, nunca hay término medio. Si Sam Taylor-Wood cotillea el llanto del personaje público con su consentimiento, Alison Jackson mira por el otro lado. Sus fotografías son pillados de famosos en momentos íntimos: el príncipe inglés probándose desnudo la corona, Camila enseñando las bragas, Lady Di y Dodi con su mulatito hijo secreto, Marilyn masturbándose, etc. Aunque todos son dobles.
Como supondrán ninguna de estas imágenes está hecha con sus verdaderos protagonistas (si fuese así las habríamos visto antes en la prensa). Lo que Alison propone, y consigue, es un hábil juego de suplantación en el que la clave es el ruido. Cuando vemos una imagen de paparazzi esta parece más verídica cuanto más borrosa sea, aunque realmente no veamos al protagonista. Alison Jackson juega con los desenfoques, los escorzos, las bajas calidades, con el fin de generar mayor verosimilitud simplemente con reconocer signos populares de estos famosos. Nos engañamos en creer que es Camila, Dodi, Marylin o Lady Di, cuando realmente son actores parecidos. A partir de esta exposición uno se pregunta cuántas de esas fotografías pilladas que vemos en las revistas son de realmente quien dicen o es alguien que pasaba por allí y se tira un aire.
Carlos Trigueros

estacion152
De donde salió este blog? Acabo de leerlo completo y realmente no entiendo de que va, aunque tengo ganas de leerlo otra vez.
Una de las opciones es que sea genial... aunque tarde en asimilarlo. De cualquier forma, gracias por tu tiempo y ganas de compartir todo esto.
Saludos cordiales