Janieta Eyre al fin expone en esta ciudad, en el museo de Salamanca, la sala de exposiciones temporales desdoblada en tres pisos. Pudimos ver, hace años, su porfolio en la revista Papel Alpha, que editaba la Universidad de Salamanca. Esta es una gran exposición que comprende el desarrollo de su obra en los últimos diez años. Partiendo de la estela de Cindy Sherman, su trabajo consiste en autorretratos disfrazada como otras. A diferencia de la maestra, Janieta se duplica constantemente en la imagen, como dos momentos simultáneos, como dos versiones del mismo avatar virtual en la recreación de un escenario de pastiches domésticos.
Al ver estas imágenes, sobre todo las del tercer piso, da la impresión de que los genes se han equivocado, que estos seres son errores no eliminados y que el cirujano no ha querido finalizar lo comenzado. Su compleja y enrarecida puesta en escena se parte en dos entes, su presencia asimétrica. Dos figuras con vestido extravagantes que abren y cierran la onírica narración dialéctica del espacio que las contiene. La representación de Janieta Eyre es una mirada paralela que juega con su desincronización en un afán de narrar icónicamente conceptos mediante la descripción de escenarios. Una farsa de dobles en una parálisis permanente. Que todas ellas van a vivir y morir unidas con diferentes máscaras en unos jeroglíficos sin resolver. Juegos de percepción simbólica para la mente del visitante, que se queda fuera de la obra.
Cerca y por otro lado, en la Casa de las Conchas hay dos exposiciones pertenecientes al festival Explorafoto 2006, una es la de Piedad Isla, de la que se habló la semana pasada, la otra de Mira Bernabeu.
Este artista alicantino exhibe fotografías de su familia, de otras familias y de gentes de todas las edades desnudos y con ropa. Una suerte de antes y después sobre la tarima de un teatro, la escenificación de un striptease sociocultural. Lo que muestra implícitamente son afinidades y disputas, daños físicos y psicológicos, dinámicas de grupo.
Un despliegue de su proyecto global se haya esquematizado en una mesa, con todas las relaciones, dimes y diretes y, en la pared de enfrente, sus series fotográficas más representativas. En uno de los pasillos un vídeo-conferencia sobre la simulación con una audiencia desnuda, en el otro fotos de contacto de fiestas y reuniones de amigos y familiares. Una exposición retrospectiva de su trabajo sobre el ser humano como animal social, con sus contradicciones, celebraciones y anhelos como representación de las representaciones.
Carlos Trigueros
(publicado en el Adelanto de Salamanca, martes 26.10.06)



















