por
tmori
@ 06/07/06 - 00:30:29
Salamanca, Barrio Garrido, 15.06.2056
Me han pedido un texto para conmemorar el 150 aniversario de la Organización Nelson Garrido. Coincidí, allá por el 2006, con el centenario de la organización. Si alguno de los presentes llegó a conocer la primera sede de la ONG alucinará al ver la nueva. Lo que era una casita que albergaba estudios de fotografía, centro de enseñanza de arte, sala de exposiciones, biblioteca, comedor y hasta apartamento para invitados en un espacio sencillo ahora flota sobre la tierra en una de esas magníficas estructuras aeroestáticas de desplazamiento autónomo que se han desarrollado para la cultura sin fronteras.
Aún así, es más sorprendente ver a través de los transhologramas al fundador, el señor Nelson Garrido, ¡que sigue igual que en 2006¡ Es de sobra conocido que su imparable trabajo con la antigua fotografía química tiene la causa. Los átomos de nitrato de plata fueron absorbidos por su piel lo que fortalecieron sus células hasta hacerlo prácticamente inmortal y resplandeciente (sobre todo cuando el sol le da de pleno). Al igual que su amigo, Rolando Peña, bendecido por la historia del arte, sigue expulsando obras de negro petróleo gracias a sus bidones antienvejecimiento.
Con mis 86 años, y sin la suerte de estos compañeros, veo desvanecerse los recuerdos de mi estancia en Caracas, en la ONG. Fue gracias a Marc Caellas y Eneas Bernal, que me invitaron a través del programa cultural de la Embajada de España en Venezuela por lo que llegué a la Organización. El vuelo (en los antiguos aviones) retrasado, llegada al aeropuerto de noche, conducido por el chofer de la embajada, un viaducto que no pudimos atravesar porque daba signos de derrumbe (lo vi por última vez entre las tinieblas de ese viaje, a mi regreso ya había caído), dos personas me esperan en la oscuridad, se presentan: el verdadero Nelson Garrido (yo sorprendido de que tras más de cien años estuviese así –vivo y coleando–) y el inefable Gerardo Zavarce.
Recuerdo que mi primera visita a la organización fueron diez días muy intensos. Mi invitación y viaje se debía a la segunda muestra de videoarte español que se celebraba en la ONG. El 15 de marzo conferencia sobre la gestión del vídeo, como arte, en España. Un relato de mis experiencias personales como un artista-gestor de vídeo comentando los problemas más frecuentes y las alternativas desarrolladas en España respecto a la producción y distribución de este arte. La sala completa y como asistentes representantes de todas las generaciones de videoartistas venezolanos (una muy grata sorpresa). Y la pregunta de la noche: ¿pero de verdad consiguen vender el arte en vídeo en España?
El jueves 16 desarrollé una videoperformance junto al Dj. Sandro Pequeño en la misma ONG y al día siguiente una conferencia panorámica sobre el vídeo como arte. En esta charla se presentaron las pautas sintácticas, evolutivas y analíticas de la experimentación sobre vídeo en el caso español. Y por último, invitado por María Cristina Carriles a la Escuela de Cine y Televisión de Caracas la charla para alumnos y profesores “Casi 20 años después” sobre mis experiencias personales como artista del vídeo y una muestra de los trabajos.
Entre charla y charla numerosas vistas por Caracas acompañado por Rubén y Gerardo, íntimos colaboradores de Nelson… y las arepas (ese gran descubrimiento para mí y que llegaron a ser el alimento más popular del mundo en los siguientes veinticinco años –llegando a sustituir a las hamburguesas y los kebabs–). Entre charla y charla también visité a mi familia Mori y los locales nocturnos acompañado por los asesores españoles. Hasta que llegó el momento de mi triste regreso a las tierras meseteras, no sin antes charlar con el histórico artista argentino que acababa de aterrizar en la ONG, Marcos López.
Lo que pude comprobar en ese momento, y pasados cincuenta años se ha visto confirmado, es que la Organización Nelson Garrido es un gran catalizador de la cultura y el arte de Venezuela hacia la Tierra sirviéndose del flujo y reflujo, del intercambio, más allá de las fronteras (de hecho acaba de pasar por encima de mi cabeza la sombra orbital de la nueva ONG aeroestática).
Siento no poder asistir a la celebración, ya que mi corazón no creo que aguantase una teletransportación más, pero aún así mi corazón está allí (y si alguien viniera de la ONG a traerme ese pedazo sería muy bien recibido en el Barrio Garrido de Salamanca, en la denominada España). No creo que llegue a celebrar el 200 aniversario de la ONG, aunque es seguro que Nelson Garrido sí , que estará igual que ahora (resplandeciente). Para esa celebración sólo deseo que me recuerde como un fiel amigo.
Carlos Trigueros