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Archivos de: May 2006

PINTURA SUBLIME

por tmori @ 27/05/06 - 02:45:43

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El 27 de mayo concluyó la magnífica exposición del pintor belga de principios del siglo pasado León Spilliaert . Una muestra dividida en dos sedes la sala Palacio Garcigrande y la sala de exposiciones de Caja Duero en Valladolid. Una joya en la programación cultural de estas ciudades que hemos descubierto en sus últimos días. Al menos nos queda el catálogo, como se suele decir, pero esta publicación es digna representante del artista: por la calidad y cantidad de las obras representadas, así como, los textos críticos y una biografía muy bien narrada y que da gusto leer (todo lo contrario del habitual currículum esquemático).

Criado plásticamente en el simbolismo belga, y compañero de James Ensor, las obras más impactantes de León Spilliaert son las de la primera década del siglo veinte, una década de múltiples mutaciones en la pintura. Spilliaert prueba con todas las tendencias, desde el fauvismo hasta el puntillismo, aplicando magistralmente los recursos del expresionismo combinado con temas del decadentismo y el onirismo decimonónico. Una difícil mezcla que lo hace, a los ojos actuales, más novedoso que los neoexpresionismos de los recientes años ochenta.

Hay algunos cuadros que son dignos de pasar a la historia del arte con mayúsculas como “Vértigoâ€, “Ráfaga de viento†sobre los que la melancolía surge como un efluvio. Y sobre todo sus autorretratos, el más impactante es el de su reflejo en un espejo que consigue aterrar al espectador ante su mirada dislocada. Lo más curioso es que las mejores obras de Spilliaert fueron realizadas con técnica mixta sobre papel, muy alejadas del proceso mitificado de la pintura, consiguiendo unos registros que difícilmente hubiese logrado con los materiales oficiales del arte con mayúsculas.

Las dunas, el dique, el faro, marinas de sombrías, playas solitarias o el paseante solitario junto a la costa son algunos de los motivos de sus obras. El mar siempre está de fondo, aunque no aparezca. Un mar con el que convivió y sirve de nexo en la mayor parte de su producción. Un mar del norte, frío, gris y desolado del que Spilliaert ha sabido extraer su plástica densa y soporífera, rayando en la pesadilla paranoide, a partir de un mesurado color con tenues destellos que describen un vacio espacial (y una agorafobia metafísica) desde el abrupto contraste.

La motivación de sus obras procedía de un “clic mentalâ€, un interés puntual e inmediato, por un objeto u otro que encendía su maquinaria creativa. De ahí el eclecticismo de su producción plástica que, aun así, destilan un lirismo intemporal que, aun trabajando con tópicos de la época, consigue que continúen inocentemente frescos.

Carlos Trigueros


 
 

Popular o performero

por tmori @ 08/05/06 - 14:54:03

¿Alguien se ha preguntado alguna vez de que viven los artistas? La respuesta más razonable sería ‘del aire’ pero resulta demasiado metafórica. Evidentemente, cuando se pronuncia la palabra ‘artista’ de inmediato viene a nuestra mente Barceló, Miró, Picasso, Goya, Velázquez o, sobre todo en este año Dalí. Éstos se lo supieron montar, pero les costó. ¿Y el artista vivo? –Porque Barceló ya está tan muerto que se eleva un panteón en la catedral de Mallorca– ¿Y el artista que en ciertas ocasiones vemos en el periódico cuando ocasionalmente expone? ¿Podemos llamarles profesionales cuando realmente viven de un segundo trabajo –el de comer–?

Sus trabajos habituales son los de profesor de instituto y diseñador, algunos acaban en televisiones, otros decoran, otros gestionan a otros artistas y los menos viven de su arte. ¿Por qué es tan difícil vivir del arte con lo que cobran por sus obras?

Si contamos con que las galerías se quedan entre un 40 y un 50% de la venta, simplemente por ceder la sala y editar una postalita. Siendo el porcentaje de beneficio de cualquier comercio alrededor del 30%. Además el artista ha de producir la obra, que viene a salir por un 20% del total. Así que teóricamente gana un 30%, del que tiene que descontar sus impuestos. Todo y cuando venda algo. Por lo que se encuentra con que el arte: una labor de investigación constante que debe generar necesariamente objetos e imágenes extrañas, no populares; no vende. Bueno, y ni hablar de pagar alquileres por parte de las instituciones –sin embargo los artistas del espectáculo cada vez que ‘exponen’ cobran por el evento–, y si la institución le compra algo el galerista se quedará con ese 40 o 50% sin haber dado golpe.

Ante todos estos obstáculos el artista primero se plantea hacer popular su obra, a partir de algo que le ha funcionado. Convirtiéndose en un imitador de sí mismo, un artesano. O lo alternativo, convertirse en performero, para cobrar por evento. Porque del aire no se vive.

tmori
amelieBlanca

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