Lunar Park es el parque de atracciones. También es el título de la última novela de Bret Easton Ellis (Mondadori). Bret es el creador de Patrick Batteman, el asesino de American Psycho. Así mismo, Bret es torturado por sus creaciones (Y BRET, al revés, es su torturador). Este es un relato en primera persona por un protagonista que se llama igual que el escritor y que, casualmente, ha escrito sus libros. Un escritor que ha caido en el pozo sin fondo de crear y mantener la coherencia de su familia, con los miedos e inseguridades que esto provoca.
Lunar Park supone un cambio radical en su escritura ya que olvida la crítica social (sobre drogas, fama, arrivismo y dinero) para convertirse en crítica personal. Es difícil conseguir las piruetas de Bret Easton Ellis, en cuanto al salto de géneros y voces del narrador.
Es el retrato de un ser patético, un hiperfamoso casado con la actriz de moda que resulta ser un cobarde con una gran capacidad de autohumillación para conservar la calma, o la falsa utopía de felicidad. Un hombre incapaz de toda responsabilidad y que ve la solución de sus problemas a través de exorcismos a su casa, en los que no quiere estar presente porque le dan miedo.
Una historia de ambigüedades de las que nadie se salva. En su web oficial Ellis comenta: "No quiero aclarar qué cosas en el libro son autobiográficas y cuáles no. Pero es de lejos el libro más 'verdadero' que he escrito en cuanto la mayoría de eventos que relato. El lector tendrá que especular qué es verdad y qué es ficción". No sabemos cuanto de lo que dice es verdad, hasta el punto de que ni siquiera el lo sabe desdoblándose en personaje y escritor, cuyo enemigo mayor es el mismo de joven o su hijo un poco más mayor. Bret Easton Ellis en la presentación de su libro habla de su padre, pero realmente trata de Bret como padre y Bret como hijo, a esa edad en la que los reflejos se hacen infinitos y uno ha de mirar atrás para seguir adelante. Un escritor con un pasado repleto de drogas y que sufre las alucinaciones de la crisis de los cuarenta.
No sabemos si busca redención o tortura, el caso es que este antihéroe de la sociedad del siglo XXI consigue dar lástima a través de sus contradicciones. Hechos que el lector ve claros pero en los que él (o ellos) no caen, lo que produce nuestra ira pero, en el fondo, es lo que nos pasaría a cualquiera.











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