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Archivos de: Diciembre 2005

PAUSANDO EL TIEMPO

por tmori @ 13/12/05 - 22:59:53

Desde hace poco tiempo el nuevo cine de autor ha tendido a ralentizarse. No me refiero al cine de autor francés ni al de Sundance, que ya de por sí están ralentizados. Sino al de autores con mayúsculas, debido a que sus películas se ven por sus nombres por encima del de sus actores. Me refiero a los pocos maestros que quedan en el cine norteamericano, directores tan dispares como Lynch, Van Sant, Jarmusch (aunque siempre fue bastante lentito) y Cronenberg. Nunca podremos saber si existe un porqué común pero sí una coincidencia. Para ellos el tiempo se ha vuelto flexible, y para Cronenberg como una goma elástica. La sucesión trepidante de hechos dentro de una película, así como la multitud de planos y efectos han llevado al cine a una espiral de violencia interna imparable. El cine comercial es cada vez más trepidante, llega a conseguir la velocidad de los anuncios y noventa minutos de anuncios enlazados es un ejercicio mental que produce mareo. No quiero decir que no me guste, es como una sesión bakala. Movimiento, movimiento, movimiento. El caso es que salgo del cine sudando y desorientado. Una descarga bestial de adrenalina.

Jim Jarmusch se ha caracterizado siempre por dar su tiempo a las acciones cotidianas. En Flores Rotas (2005) la pausa es protagonista. Después de Lost in traslation (2003), Bill Murray ha cambiado. Ya no es el gracioso, sino el payaso triste, existencial. Esta existencialidad es la que evoluciona en Flores rotas. Un don Juan en los infiernos, sin ánimo, sentado, pensando y moviéndose involuntariamente por la maldición de su mito. Los momentos de pausa de Bill Murria son como una imagen fija, nos arrebata, desespera y sensibiliza. Llegamos a empatizar. Son las mismas pausas que hemos estado contemplando en el arte fotográfico desde los noventa. Cotidianías ensimismadas. Personajes en reflexión, por la atemporalidad del instante fotográfico y por la situación del mismo. Momentos que reúnen una gran carga poética cuando intentamos la inevitable identificación, ¿qué piensa esta chica sentada en unas escaleras mientras que un bote de pintura azul se derrama al lado suyo?, (que vimos en Imago 2000). O las personas en medio de una habitación parados en una acción intrascendente de Phillip Lorca DiCorcia.

Estas pausas fotográficas son difíciles de trasladar al cine, por el movimiento, pero tanto Jarmusch como Gus Van Sant en Elephant, experimentan con esa transfusión. Elephant (2003), que pasó casi desapercibida, retrata la matanza de Columbine. Algo tan cruel acaba resultando poético. El punto de vista es neutro, objetivo, fotográfico. El instituto es un instituto normal, como el de nuestras ciudades, el grado de identificación cotidiana es mayor. Los personajes son “normales”. Incluso te llegas a identificar con los asesinos desde esa objetividad. Y la pausa y repetición de momentos desde diferentes puntos de vista son los protagonistas. El porqué lo hicieron pasa a segundo plano, destacando la pregunta de ¿qué se les podía pasar por la cabeza en ese momento? Tanto a ellos como a sus víctimas. El grado de identificación es tal que llegas a sufrir con cada disparo. Algo que habíamos perdido en el cine consigue que lo recuperemos. Sensibilizarnos no sólo en cada muerte sino en cada acción de gatillo.

(Continuará)
Carlos Trigueros
Imagen: Elephant by Gus Van Sant

Elephant (2003) Gus Van Sant


 
 

Inestabilidad & Metamorfosis

por tmori @ 07/12/05 - 21:51:45

Durante el vídeo del XXI siglo ha olvidado sus particularidades para ser el control de logros y de bromas. Hay que exigir la pintura sobre la pantalla, el trazado sobre el ambiente, en vez de la puesta en escena. El área se introduce en aún lleno desconocido de la luna. Las reglas que cuentan los Jefes de la industria son vaciadas, hay que desarrollar la nueva asamblea y los modelos de imagen que han salido principalmente de la prueba electrónica y han sido olvidados al margen. La calidad baja visual del trabajo más orgánico, electrónico, y según el cuadro, es cercana, permite reconciliarnos, moverse cerca de nosotros y a nosotros de un modo sensible con la mirada. Esta humanización nos ayuda a perder el respeto para el cuadro todopoderoso de los medios de comunicación y la obra de arte.
[Texto original en castellano traducido al frances al alemán al inglés y finalmente castellano]

CINE CON EXCESO DE INCÓGNITAS

por tmori @ 07/12/05 - 16:55:29

El día 2 de diciembre finalizó la cuatrigésimo tercera edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Junto a un nutrido grupo de espectadores salmantinos que allí se desplazaron pudimos contemplar el cine más desquiciante que desgraciadamente no llegará a Salamanca (excepto las más comerciales). La valoración, muy buena. Superior al soporífero festival de Valladolid, excesivamente intelectual.

Pautas comunes de lo que pudimos ver, que no fue más que un setenta por ciento de la sección oficial. Sobre todo una gran depresión, la visión del mundo contemporáneo está plagada de heroinómanos, homeless y perturbados/as. Como comentaba el artista salmantino Jesús Portal, “Vaya festival más vinagre”.

A pesar de las temáticas nos han dado una gran alegría porque el cine sigue vivo. Cada vez más las rupturas del video clip y los montajes de los trailer se han apoderado de la narrativa. Al espectador no nos dan nada mascado, has de estar constantemente en la cabeza construyendo y reconstruyendo la historia. Las elipsis, ese cambio que nos permite obviar una bajada de escaleras de salir de casa hasta llegar al portal (sin las cuales las películas serían eternas), se han apoderado de la historia. Cada tres planos has pasado a otro tiempo, otro lugar, incluso otros personajes. El espectador está perdido en la historia, es un personaje más. Han desaparecido los puentes que unen un hecho importante con otro, para exclusivamente mostrárnoslos sin descanso. Aunque estas concreciones están salpicadas por hechos neutros, larguísimos, donde contemplamos la mente del personaje, sus sentimientos o sus pausas. Más información en menos espacio. El realizador supone que el espectador ya conoce lo qué pasa, habrá pasado o pasará por nuestra cultura cinematográfica. Si ya está dicho sobran palabras y va al grano. Nunca mejor dicho, porque explotan lo desagradable de cada uno, de la sociedad o de la cultura.

Ahora comprende porqué sólo vimos un setenta por ciento de la sección oficial y el resto en el tintero. Excesiva saturación de rupturas de lo convencional, un tripi recomendable. ¡Ah¡ Y pudimos ver a Todd Solondz, mas friki que sus películas pero muy agradable y discreto.

Carlos Trigueros

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